01 oct 2011

Carta desde el desierto – Octubre 2011

0 Comment

Fiesta de Santa Teresa del Niño Jesus
Patrona de la obra misionera de la Iglesia Católica

Queridos amigos de la misión.

A todos os saludo y abrazo en esta magnífica fiesta de las misiones, en la que toda la comunidad de creyentes vuelve la mirada del corazón hacia la extraordinaria vida de esta mujer de Dios, esposa de Jesucristo, que desde los silencios de su claustro, saltó los muros de la eternidad. Abrasando con su amor a las almas, el corazón de incontables misioneros, quienes hoy la invocamos como especial protectora e intercesora. Santa Teresa del Niño Jesús continua “pasando su cielo haciendo bien en la tierra”.

Por lo que a esta remota misión respecta, con inmensa alegría os comunico que en estos días estamos a la espera de la llegada a Gode de cuatro Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, que marcharan conmigo a vivir en un inmenso campamento de refugiados que espontáneamente se ha formado junto a la frontera con Somalia. El lugar se llama Gudere.

La decisión de la hermanas ha surgido a raíz de un viaje que hice a este campamento inmenso, en compañía de Jesús Moscardó, un médico católico de Valencia, que me vino a visitar hace un par de semanas. El espectáculo era tan infame, el viaje de Kalafo a hasta este lugar, tan espantoso que desde Kalafo mismo llamé a las hermanas y les imploré que por amor de Dios vinieran a ver esto y me ayudaran a hacer algo para aliviar tanta miseria y sufrimiento. No hubo necesidad de insistir; espontáneamente aceptaron y a la semana siguiente estaban aquí.

Para este fin, andamos inmersos en todos los preparativos: por una parte las Misioneras de la Caridad están organizando un inmenso convoy con todo tipo de ayuda humanitaria. Haceos a la idea que se trata de cerca de dos mil quinientas familias ya censadas (aunque siguen llegando gente todos los días) por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR); cuya cifra estamos multiplicando por seis para tener una idea aproximada de la cantidad de adultos y de niños a los que tenemos que socorrer.

El convoy incluirá alimentos para al menos un mes (arroz, judías, harina, aceite, leche en polvo…); también se les entregarán utensilios de uso doméstico (mosquiteras, platos, vasos, cazuelas, garrafas para acarrear el agua, colchones…); así como ropa y medicamentos.
Por otra parte, estamos organizando desde Gode la logística para nuestra vida en el campamento; ya que se trata de montar un convento de campaña junto a los refugiados. Hemos localizado en dicho campamento un puesto militar y hemos pedido a las milicias el uso de tres pequeños edificios abandonados (no tienen ni techo ni puertas ni ventanas en este momento). Dos de estos pequeños edificios (más bien habitáculos semi-derruidos) se los dejaríamos a las hermanas y en el restante nos cobijaríamos los dos voluntarios españoles que están a punto de llegar de Valencia y yo. Mi contratista estaba esta tarde aquí en casa, haciendo la lista de todos los materiales de construcción necesarios para arreglar mínimamente estas habitaciones (madera, clavos, planchas de zinc para techos, puertas y ventanas…).

En estos días espero poder comprar todo lo necesario para montar los dormitorios, un comedor común para las hermanas y nosotros y una capilla.

Mucha gente que va teniendo noticia de nuestro traslado al campamento y el envío del convoy nos ha escrito para saber cómo pueden colaborar económicamente; os ruego a todos los que nos queráis ayudar que lo hagáis a través de la FUNDACIÓN MISIÓN DE LA MISERICORDIA. Ya que en la medida en que vayan llegando más ayudas, podremos ir pensando en el siguiente convoy (ya os imagináis que un mes de comida pasa volando y tenemos que ir pensando en la suerte de estas pobres gentes durante los meses sucesivos).

Aunque las Hermanas Misioneras de la Caridad vienen para colaborar puntualmente en estas tareas de rescate, para un tiempo limitado; tenemos mucha esperanza que su llegada a este fin, sirva para que pueda cuajar una fundación en Gode que se queden aquí para siempre. Os ruego que oréis intensamente por esta intención.

También en estos días estoy coordinando la llegada a finales de octubre, de tres obispos a Gode: el Obispo del Vicariato Apostólico de Harar, Mons. Woldetensae Gebreghiorghis, OFM, Cap., (en cuyo territorio se encuentra tanto Gode como el campamento de refugiados); el Obispo de Djibouti, Mons. Giorgio Bertin, OFM (responsable también de Somalia ante la Santa Sede) y el Nuncio en Etiopía y Delegado Apostólico para Somalia, Mons. George Panikulam. Su intención es visitar las obras que en nombre de la Iglesia estamos llevando a cabo en Gode y Kalafo, así como sobretodo visitar el campamento de refugiados de Gudere, donde esperamos estar ya viviendo las hermanas y yo.

Providencialmente, la llegada de los obispos coincide con el final de las obras de la escuela de Kalafo, por lo que estoy viendo la manera de incluir en su programa de visitas, la inauguración de la escuela del pueblecito de Ma´aruf (a cuatro kilómetros de Kalafo), que servirá de centro educativo y de salud (dispone también de un dispensario médico y farmacia) para dicha comunidad y otros cuatro pueblos de alrededor. Creo que servirá de enorme impulso a la presencia de la Iglesia Católica en este rincón de Africa, donde jamás se había predicado el Evangelio.

Así que, mientras nos preparamos a entrar “más a dentro en la espesura” de estos desiertos, con la pasión de llevar a Cristo a los últimos confines del universo esculpida en el corazón, rezad por nosotros para que nunca defraudemos a quine jamás nos ha defraudado y lo demos todo, todo, hasta que de nosotros (las hermanas y yo) no queden masque cenizas. Me llevo conmigo un precioso icono pequeñito de la Madre de Dios con el niño en brazos.

En ti, Madre de mi alma, pongo hoy toda mi esperanza.
Ante este nuevo desafío misionero en nombre de tu Hijo.
Queremos pisar tras de tus huellas, Virgen Nazarena,
Señora de desiertos y soledades.

Madre de refugiados y perseguidos,
cobijo de olvidadas gentes, de niños harapientos,
martirizados pueblos de violencias, de penas, de abusos, hambres y tormentas.

Madre del pueblo somalí, de prófugos temerosos, despojados…
Señora que nos traes la calma, y la fe limpia
en los ojuelos azabaches
de estos niños del desierto.

Oh Señora del alba por quien amanece Dios en el desierto;
Señora, cuando el calor azota y entre sudores, lamentos y cantares,
nos recuerdas que Tú, a todos los pequeños cobijas,
en el entrecruzar de tus brazos, acurrucados junto a tu corazón de Madre.

Haznos capaces Señora, a estos misioneros frágiles,
portadores de una luz que no es nuestra, inmerecida, virginal, eterna…
Luz transparente, anunciadora de esperanza cierta y amor inquebrantable;
portadores de su vida bendita, invencible frente a tantos males.

Florecerá el desierto en semillas de eternidades,
entre el pan amargo amasado de hambrunas y soledades;
florecerá la esperanza, la que vence inhóspitos secarrales;
Y… soplarán vendavales de arena que difuminan las sendas,
para que quienes viajen en tu nombre descubran nuevas rutas,
nuevas huellas de amor en las arenas.

Señora… por este pueblo somalí, por quien he llorado las lágrimas más hermosas
Y sufrido espantosas soledades… Te lo ofrezco todo, todo…

¡Y que florezca la cruz silenciosa, Señora!
y que su misterio lo conozcan quienes no le conocen,
no por las palabras sino por las vidas que por ellos se gastan y se entregan…

para que, dando lo que se nos ha dado,
puedan saber todos los que no te conocen,
del amor y la gracia que en tu Corazón de Madre se encierran.

Que Dios os colme de su gracia en pago por todo el bien que nos hacéis. Gracias por vuestra extraordinaria generosidad, gracias a la cual, se han realizado obras admirables de amor y servicio, en favor todas estas gentes tan castigadas, tan maltratadas y sufridas.

Orad por nosotros para que ni la sed, ni el viento, ni el desaliento ni la arena sin fin, puedan vencer el inquebrantable entusiasmo que ha engendrado el Evangelio en nuestras entrañas misioneras.

Os prometemos orar continuamente por todos ante el Sagrario de la misión.

Os bendigo en su nombre y en su Corazón a todos os abrazo.

¡María de Nazaret! ¡María de mi esperanza! Ven, camina con nosotros a los confines de este desierto; Tú… ¡Señora de nuestras soledades!

Firma

Padre Christopher Hartley

[top]

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>