10 sep 1999

Carta desde la Misión (08) – “Benditos los pies del mensajero que anuncia la paz a su pueblo”

0 Comment

Queridos amigos de la misión.

Una vez más me pongo en contacto con vosotros para compartir las maravillas que Dios Padre está realizando en medio de su pueblo. Tan grane es su bondad y la misericordia que nos dispensa que apenas si sé por donde empezar. Quizá lo mejor sea retomar esta crónica de la misión donde terminó la carta anterior.

Semana Santa: Una clara señal del crecimiento espiritual de la parroquia y del creciente compromiso de nuestros evangelizadores es que este año pudimos llegar hasta los últimos rincones de la parroquia en los días del triduo santo. Los ministros extraordinarios de la Eucaristía de cada una de nuestras comunidades parroquiales fueron autorizados a llevar el copón con la Sagrada Eucaristía, así que a cada comunidad se le asignaron un número determinado de campos. Era su responsabilidad organizar las celebraciones del Triduo Santo.

Era precioso verlos salir cada tarde subidos en las camionetas, con lluvia, con barro, con el sol implacable del Caribe, dispuestos a llevar a Cristo a todas las almas, sobre todo a los más alejados. La gente respondió masivamente, una verdadera fiesta de la fe. Ese es el corazón de mi vocación y misión por estas tierras: que todos conozcan a Cristo y su amor infinito a los hombres. Todo lo demás es accidental e importa sólo tanto en cuanto ayude a los hombres nuestros hermanos recibir a Cristo y su poder salvador en sus vidas.

La cárcel: Esta es la nueva misión que me ha confiado el obispo, coordinar la pastoral penitenciaria en la diócesis, sobre todo en la prisión militar de San Pedro de Macorís popularmente llamada “la México” por el barrio donde se encuentra. Es un espectáculo espantoso, hacía años que no pisaba por allí ningún sacerdote. Sin embargo, los protestantes están por allí metidos a todas horas.

Anuncié en una Misa de Domingo en Los Llanos que el obispo me había confiado esta nueva tarea y que necesitaba voluntarios para ayudarme en la evangelización de estos hermanos, cual no fue mi sorpresa cuando se me presentaron casi treinta seglares dispuestos a ir conmigo todos los sábados por la mañana. Al terminar la Misa de 8 de la mañana, ya están todos a la puerta de mi casa dispuestos a subirse en las camionetas, con su Biblia, su libro de cantos y sus rosarios. No habréis visto un equipo de gente más alegre y risueña que estos, ¡parece que en vez de a la cárcel van a pasar un día de campo! Por el camino vamos rezando el rosario, cantamos, compartimos las incidencias del día que hemos vivido con los presos. La verdad es que da gusto vivir la fe con un grupo de hermanos que de verdad llevan el amor de Dios en el corazón.

La cárcel es un lugar repugnante, cualquier parecido a las cárceles que hayamos visto en nuestros países es coincidencia, más parece una pocilga de animales. Casi seiscientos cincuenta presos, medio desnudos, repartidos en módulos de cincuenta. No tienen camas, días y días sin agua corriente, sin apenas sitio para estar de pie.

Sólo el cinco por ciento ha sido sentenciado (los demás son preventivos), muchos llevan años allí y ni siquiera tienen expediente, ni abogado, lejísimos de sus familias. Como si no existieran. No hacen absolutamente nada en todo el día, nadie les enseña nada. Estar allí entre rejas viendo pasar la vida sin hacer nada, olvidados de todos, recocidos de odio, de rencor, deshumanizados totalmente….. Los sacan a la luz del sol media hora al día, las otras veintitrés horas y media, allí dentro sin hacer nada, malgastando la vida…

Sólo llevamos siete meses visitándoles y ya les hemos cogido un cariño inmenso, a cada uno les conocemos por su nombre. Los militares nos tienen plena confianza y yo me paseo por allí como si fuera mi casa. A medio kilómetro, cuando nos ven llegar comienzan a gritar desde todos los módulos: “padre, padre, hoy le toca con nosotros…”. Por ahora no les llevamos muchas cosas materiales para que quede claro que nuestra misión es de evangelización, claro está que si podemos hacer algo por mejorar sus condiciones de vida lo hacemos felices de la vida.

A este respecto ya he dado algunos pasos. Hay un equipo de abogados dependiente de la Conferencia Episcopal que les ha comenzado a ofrecer asesoría jurídica gratuita a los que no pueden pagar un abogado.

La misión del verano: También este año hemos tenido la gracia de tener entre nosotros un grupo numeroso de misioneros laicos que durante los meses de julio y agosto han dado lo mejor de sí mismos, movidos por el amor de Dios y a los hombres sus hermanos. Entre los dos meses han sido sesenta los misioneros que junto a los voluntarios de la parroquia, mañana y tarde han salido por los caminos y senderos de la parroquia en busca de las almas más necesitadas.

Don Juan Esquerda Bifet: Fue una delicia y un auténtico regalazo del cielo tener a este magnífico sacerdote con todo el grupo de misioneros de Julio, tanto los de El Puerto como los de Los Llanos. Nos dio charlas, días de retiro y compartió con nosotros unos días inolvidables de misión. Vino desde Roma, verdadero corazón de la Iglesia, donde ha dado lo mejor de su sacerdocio al servicio de la animación misionera del mundo entero. Su presencia entre nosotros sirvió para confirmarnos en la fe, animarnos a seguir dando lo mejor de nosotros mismos para gloria del Señor. ¡Gracias Don Juan!

Campamentos: Hemos tenido cuatro campamentos de verano para niños y jóvenes con un total de mil niños que han realizado una gran variedad de actividades: clases de catecismo, deportes, periodismo, poesía, preparación de la liturgia dominical, marionetas, etc… Uno de los frutos magníficos de esta actividad ha sido la cantidad de niños y jóvenes que han recibido los Sacramentos del Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación. En concreto han sido bautizados más de 400 niños y jóvenes en los dos meses de verano.

Los campamentos también han tenido como fruto el descubrimiento de la cantidad de adolescentes y jóvenes de la parroquia que se han involucrado en estas actividades y que ya han quedado comprometidos de manera permanente con la parroquia y que ahora están totalmente dispuestos a seguir colaborando en muchas otras actividades en favor de los más necesitados.

Una misión con dos sedes: Después de la misión del año pasado quedé convencido de que la parroquia de San José de Los Llanos era demasiado grande para tener a todos los misioneros concentrados en un solo lugar. Empleábamos tanto tiempo en llegar a los lugares de misión como el que pasábamos con la gente, por lo que este año decidimos enviar a un grupo de misioneros a vivir permanentemente a Gautier. La distancia entre esta y la misión de Los Llanos es de 27 Kms. y recorrerlos desde Los Llanos dos veces al día suponían cien Kms. diarios para los misioneros.

Tracé una línea imaginaria alrededor de este batey y le asigné trece campos y bateyes, en algunos de los cuales jamás se había evangelizado, celebrado la Santa Misa… estos misioneros habrían de ser los primeros en llevar el nombre y el amor de Cristo a estos hermanos más olvidados. Me siento verdaderamente orgulloso del trabajo realizado por estos evangelizadores. Han dado muchísimo a cambio de nada. Han dado y se han entregado sin la menor queja o protesta. Han soportado el calor abrasador del Caribe, las lluvias torrenciales del trópico, el polvo y el barro de los caminos. Han vivido día tras día sin luz eléctrica ni agua corriente, con una sonrisa en los labios, sin una queja o la menor protesta.

Estos misioneros han sido una palabra de amor y de paz en medio de tanta desolación y sufrimiento. Cristo resucitado y el poder de su cruz redentora se han hecho presentes con todo su poder, donde hasta entonces no había mas que desesperanza. Su presencia ha mostrado a estas gente que Dios Padre no sea olvidado de ellos, que la Iglesia madre está atenta a sus necesidades, que les nutre y alimenta en sus necesidades espirituales y materiales. Estos dos meses han supuesto verdaderamente una explosión de amor en medio de estos inmensos cañaverales. Mi parroquia, para gloria de Dios ha quedado inundad de alegría. No podemos más que unirnos al Magnificat de la Santísima Virgen por las maravillas tan extraordinarias que el Buen Dios ha realizado con tan pobres colaboradores.

Agonizar desbordando de alegría: No puedo describir de otra manera lo que hemos vivido quienes hemos tenido la gracia de pasar un rato junto a Marta en el batey de Copeyito. Tanto los misioneros de julio como los de agosto se tomaron con gran empeño tratar de aliviar el sufrimiento y los dolores de esta mujer haitiana. Marta tiene 28 años, esta paralizada y postrada en un repugnante camastro, fue abandonada por el último hombre con el que vivió, tiene cinco hijos y viven con ella además su madre y algunas hermanas. No tienen fuente de ingreso alguno, viven de la caridad de los vecinos y de los que los misioneros han podido llevar, tiene el cuerpo lleno de llagas, humanamente hablando es una piltrafa.

Conocí a Marta hace tiempo, con ayuda de unos amigos le había conseguido una silla de ruedas en la que ya no puede sentarse por estar demasiado débil para sostenerse y hacérsele demasiado doloroso por las llagas. Definitivamente la enfermedad fundamental de esa familia se llama sencillamente el hambre y esta hambre es la causa de todas las demás desgracias.

Este año contamos con varios médicos y estudiantes de medicina entre los misioneros. Ayudados por otros misioneros visitaron frecuentemente a Marta, tratando de aliviar sus dolores, curar sus heridas y asistir a la familia con lo necesario para comer. En casa de Marta se estaba obrando un milagro.

Gracias al cuidado y el inmenso amor de los misioneros ciertamente el cuerpo de Marta se estaba aliviando progresivamente, pero lo que de verdad se estaba sanando era su corazón. Vimos con nuestros propios ojos que el amor le había dado a Marta un nuevo corazón una inexpresable e incontenible alegría. Unas ganas de vivir, que de manera imperceptible nos contagiaba, hasta el punto de que al final teníamos la extraña sensación de que era ella quien nos alegraba a nosotros con su sonrisa y su agradecimiento inmerecido.

Los misioneros no sólo alimentaban el cuerpo de Marta y su familia, sino sobre todo su espíritu. Una misionera le regaló un misalito para que pudiera leer las lecturas de cada día y en la última hoja le escribió de su puño y letra los diez mandamientos. Cual no fue su sorpresa cundo al regresar al día siguiente descubrió que se los había aprendido de memoria.

La tarde del milagro ocurrió cuando fuimos a bautizar y confirmar a Marta. Dos misioneros le sirvieron de padrinos y muchos más estaban presentes dentro de su cuchitril. A mi me parecía que tanta felicidad no era posible en un rostro surcado tan profundamente por las huellas de la pasión de Cristo. Los misioneros le habían puesto un vestido nuevo y sábanas limpias. Allí nos emocionamos todos, seguro que lloraban en ese momento hasta los mismísimos ángeles del cielo.

A mí sencillamente me maravilla ver de lo que es capaz el amor, la caridad de estos misioneros. En Marta nos habíamos encontrado con Cristo cara a cara y el encuentro con Cristo -no importa bajo que disfraz- siempre transforma al que se lo encuentra. Quiera Dios que el rostro de esta bendita mujer, cuyos días de vida en este mundo no pueden ser muchos, nos transformen interiormente a quienes tuvimos el privilegio inmerecido de conocerla.

Testigo de los imposible: Nunca tan poca gente pudo realizar tanto. Verdaderamente fue extraordinario lo que los misioneros de Gautier fueron capaces de llevar a cabo en este tiempo de misión. Ese batey de Gautier que hace dos años me recibía con cinco mujeres para la primera Misa que se celebraba desde hacía diez años, ahora se ha desbordado en generosidad con el Señor.

Tuvieron un campamento que terminó con un fantástico viaje de los niños al acuario y a diversos lugares de la capital, para muchos niños era la primera vez que bajaban por unas escaleras, cruzaban un puente o veían el mar. En el campamento aprendieron de todo y con la ayuda de los misioneros el número de los voluntarios de Gautier ha aumentado inmensamente. Fue tal el éxito que se indignaron los pastores de las sectas evangélicas. Primero trataron de empezar su propio campamento para boicotear el nuestro, tras el fracaso estrepitoso de que no les asistiera ni un solo niño vinieron a pedirnos que lo hiciésemos juntos. ¡Hasta los hijos de los pastores protestantes venían a escondidas de sus padres a nuestro campamento!

Comenzaron a invitar a la gente a venir a rezar laudes todas las mañanas a las 6:30 de la mañana y cada día el número aumentaba a pasos agigantados, hasta el punto de que a los pocos días tuvieron que salir a la calle y sentarse encima de los ladrillos, las tablas y los andamios de la obra porque ya no cabían dentro de la casa. Organizamos un lugar digno en la casita de los misioneros y pronto pudimos tener a Jesús en el Sagrario, allí viviendo por primera vez en la historia nada menos que en Gautier. Todas las mañanas, con la ayuda de un seminarista se exponía al Señor en la custodia, el número de los asistentes iba aumentando hasta que pasaron de cien personas, que con su libro de los salmos en las manos adoraban y alababan al Señor.

Todos los días salían a los campos y bateyes asignados para evangelizar de casa en casa, reunir a los niños a los adultos, organizar las catequesis y las clases de alfabetización. La gente les recibía con gran alegría y les esperaban con verdadero deseo, como verdadera presencia de Dios en medio de ellos. Preparaban a los adultos y a los padres y padrinos de los pequeños para el sacramento del Bautismo, que habrían de celebrarse al final de la misión en cada uno de los campos.

Una verdadera gracia fue tener entre nosotros viviendo con los misioneros de Gautier al Padre Francisco Barrionuevo de la diócesis de Getafe. Estuvo con nosotros las últimas dos semanas de agosto, para cuando llegó, ya  los misioneros le habían preparado a la gente para los diferentes sacramentos. En esos días celebró mañana y tarde bautismos y primeras comuniones en todos los campos. Fueron cientos los que recibieron de sus manos el bautismo. Su presencia como sacerdote fue una gracia grandísima para todas aquellas gentes, muchas de las cuales jamás habían asistido a una Misa.

El Obispo en Gautier: Tuvimos entre en dos ocasiones nosotros en Gautier a nuestro obispo. La primera fue una visita sorpresa para rezar laudes con toda la comunidad y adorar y dar la bendición del Santísimo a la gente. Después compartió el desayuno con los misioneros. La segunda visita fue la celebración dominical. La primera Misa del obispo dentro de la iglesia de Gautier, que si bien está aún en obras fue decorada maravillosamente por jóvenes y mayores para que pudiera administrar los tres sacramentos de la iniciación cristiana a un gran número de adultos, entre ellos a seis parejas que se preparaban a celebrar el sacramento del matrimonio.

Monseñor Ozoria quedó maravillado por el trabajo realizado por los misioneros y por la respuesta tan entusiasta de la gente, hasta el punto de insinuar que quizá en un futuro podría convertirse en parroquia. Dios dirá.

Imposible relatar todo lo realizado por estos intrépidos misioneros. Lo hicieron todo con el mayor amor del mundo y se entregaron hasta el agotamiento, que Cristo Jesús sea su única recompensa y que la gracia de Dios multiplique las semillas del evangelio que con tanto amor y generosidad han sembrado en ese rinconcito de la Iglesia.

Desde el corazón de la parroquia: La mayor parte de los misioneros estaba concentrado en Los Llanos. El grupo era tan grande que este año hubo de hospedarse en tres sedes diferentes: los chicos todos en el comedor de la parroquia y las chicas, unas en las aulas de la escuela que nos prestó la Secretaría de Educción y otras en la casa curial antigua. Las condiciones de vida eran bastante primitivas pero todos las aceptaron con gran alegría.

Nunca me imaginé que desde Los Llanos íbamos a poder llegar a lugares tan remotos de la parroquia. Por las mañanas el camión y la camioneta repartía misioneros y voluntarios a nueve bateyes de haitianos, las distancias eran inmensas, los últimos tardaban casi una hora en llegar a su misión y además eran los primeros en iniciar el regreso. Las gentes les recibían con inmensa alegría, sobre todo porque algunos misioneros repetían del año pasado.

Descubrieron caso terribles de abuso de menores, ayudaron dando primeros auxilias a muchos enfermos e incluso los transportaron al hospital. Organizaron campamentos de niños entre los haitianos y sobre todo prepararon un grupo grande para el sacramento del bautismo en cada uno de sus bateyes. Pudieron, además, realizar un censo de las necesidades más urgentes de cada batey para que pudieran atenderse más adelante, tanto de sus necesidades materiales como espirituales.

Vivir entre los pobres: Una de las novedades de este año ha sido que varios de los misioneros se fueron a vivir durante unos días a los campos donde estaban evangelizando. Ha resultado una experiencia maravillosa de convivencia y de amistad con esas pobres gentes. Han podido los misioneros experimentar la vida de los pobres y a la vez evangelizarles “desde dentro”.

Ha servido también para que los misioneros les enseñaran a rezar Laudes y Vísperas todos los días. Imaginaos mi alegría de pastor de esta inmensa parroquia, al saber que todos los días hay hermanos que se reúnen a rezar el Oficio Divino a las 6 de la mañana y a las 6 de la tarde en Rinconada, Jengibre, El Manguito (aquí rezan hasta Completas), Mata Caliche, Gautier… ¡seguro que soy la envidia de más de un párroco!

Por las mañanas las misioneras reunían a la comunidad para enseñarles a rezar la liturgia, después del desayuno con algunos voluntarios del campito salían a visitar a los enfermos de todos los campos y bateyes, llevaban un pequeño botiquín de campaña, curaban heridas, atendían los casos más urgentes, les facilitaban las medicinas que no podían comprar los pobres de los campos y los bateyes… y sobre todo evangelizaban a todas horas y por todos los medios.

Los misioneros han llenado de amor hasta los lugares más recónditos de la parroquia. Por donde quiera que paso me preguntan por ellos por su nombre. Estos jóvenes jamás sabrán el bien que han hecho y el amor que han sembrado, sea Dios mismo su recompensa.

La gran peregrinación hasta Los Llanos: Todo el trabajo misionero de estos dos meses concluyó con una gran peregrinación desde todos los campos y bateyes a la iglesia parroquial de San José de Los Llanos. Cada misionero organizó a la gente de sus campos y bateyes de tal manera que la ponerse a caminar unos se fuesen agrupando con otros.

Al final había más de mil personas en Los Llanos. Las comunidades del pueblo se organizaron para recibir a los caminantes con agua fresca, un plato de comida y sobre todo el calor del amor que nos une a todos en una sola fe, una sola iglesia. Era una masa inmensa de hermanos que se reunían al rededor de Cristo en el Sagrario de la parroquia.

Se trataba de una tarde de retiro, de acción de gracias a Dios por dos meses maravillosos de evangelización vividos de la mano de la Santísima Virgen María, madre de la madre de la misericordia. Queríamos poner a los pies del Señor los humildes esfuerzos de todos los evangelizadores. Para ello invitamos a nuestro Obispo, Francisco Ozoria y durante la Santa Misa de acción de gracias recibieron el Sacramento de la Confirmación casi cien jóvenes.

Éramos tantos que hubimos de subir a los confirmandos al presbiterio, rellenar la iglesia con muchos bancos adicionales y aún así muchos tuvieron que seguir la Misa por la ventana desde los jardines de la parroquia. Es difícil explicar la alegría que sentíamos todos, la inmensa gratitud a Dios por tanto amor y bondad. Si bien es verdad que esa tarde también nos dejaba con el agridulce de la despedida de los misioneros, la mirada estaba puesta en las palabras de ese canto tan querido y tan cantado de los misioneros de Los Llanos: “nada nos separará… nada nos separará del amor de Dios…”.

Mi más grande alegría. Os repito aquí lo dicho en la Carta anterior respecto a la urgente necesidad de ayuda que tengo para terminar la obra de la iglesia de Gautier.

Como os decía, a primeros de febrero comenzamos la construcción de la iglesia, nos hemos lanzado sin tener los mínimos fondos para ello. Esperamos que sea una iglesia preciosa y grande. La capacidad es de trescientas persona sentadas. Pensad que cuando celebré la primera Misa a finales del 97 sólo había cinco mujeres que aún practicaban la fe. Ya tenemos más de cien personas que asisten a la Misa los primeros domingos de mes. Para mí es sencillamente un milagro. No tengo otras palabras para explicarlo.

Además de una iglesia estamos construyendo una pequeña vivienda. Es aquí, donde en condiciones precarias se han hospedado los misioneros este verano. En total, el presupuesto de esta obra, sin contar el interior (bancos, altar, etc…) es de 200.000 dólares de los cuales aún nos faltan por pagar 30.000 dólares.

No he recurrido a ningún organismo internacional porque quiero que sea la caridad vuestra la que, ladrillo a ladrillo, vaya construyéndole una casa al Señor. También he recurrido a amigos aquí en República Dominicana que están dispuestos a echar una mano. De entrada, el ingeniero que está dirigiendo la obra lo está haciendo totalmente gratis.

¡¡NECESITO VUESTRA AYUDA PARA GAUTIER!!: En concreto necesitamos vuestra ayuda urgentemente para que no se pare la construcción de la iglesia. Estos son los datos:

La construcción de un templo y una vivienda adyacente en la comunidad de Gautier:

Lugar: Gautier (municipio y parroquia de san José de Los Llanos).

Situación: En la carretera Mella junto al cruce de Boca Chica.

Proyecto: Edificación de una iglesia y una vivienda adyacente.

Presupuesto: 3.000.000 de pesos (30.000.000 de pesetas).

Terreno: 2.000m5 donados por el CEA.

Es esta una necesidad urgente porque Gautier es la población más grande de la parroquia después del pueblo mismo de Los Llanos. Tiene unos cuatro mil habitantes, está en continuo crecimiento y ha estado completamente abandonado por la Iglesia Católica durante muchos años. Cuando llegué hacía más de diez años que no se había celebrado la santa Misa de manera regular o ninguno de los demás sacramentos.

Muchos habéis preguntado por el nombre de esta nueva iglesia. Deseo dedicársela a la Santísima Virgen María como signo de nuestro amor a ella, estrella de la evangelización y reina de las Américas. Se llamará Santa María, Madre de la Misericordia. A Ella le debo todo lo que soy, el don de la vida cristiana y el don de mi sacerdocio. A Ella le he consagrado mi vida y estos humildes esfuerzos apostólicos desde que llegue a la misión de Los Llanos.

El otro gran proyecto: Residencia de misioneros y casa de retiros.

Lugar: En el mismo pueblo de San José de Los Llanos,
Proyecto: Residencia de misioneros que sirva de casa de retiros.
Presupuesto: 40.000.000 de pesetas
Terreno: Dentro de los terrenos que son propiedad de la parroquia. El terreno disponible para esta edificación consta de 2.000m2.

Este proyecto es también prioritario porque esperamos recibir un gran número de misioneros voluntarios durante los veranos y no tenemos un lugar adecuado para hospedarlos. Si no disponemos de una condiciones mínimas para la logística corremos el riesgo de la dispersión y de perder mucho tiempo a causa de las dificultades de hospedaje (falta de baños suficientes, lejanía de la parroquia y el comedor, etc…).

Una segunda finalidad para este proyecto es que durante el año se podría utilizar para retiros de fin de semana, encuentros, convivencias, cursos de formación de toda índole, que ayudarían inmensamente al progreso espiritual y humano de la parroquia. Más aún, sería un lugar abierto a toda la Diócesis de San Pedro, ya no existe una sola casa de retiros.

Fundación Misión de la Misericordia: Desde finales del verano pasado hemos trabajado  por el establecimiento de un marco legal para muchas de las actividades que se están llevando a cabo en favor de la misión de Los Llanos. Es una estructura muy sencilla que pretende canalizar las ayudas materiales y de personal en favor de la misión. Este trabajo ya está concluido.

Se llama: Fundación Misión de la Misericordia. Tiene diversas finalidades: a) Cualquier donación hecha a la Fundación podrá desgravarse de los impuestos. b) Tenemos ya una cuenta bancaria en CAJA MADRID número: 2038-1734-41-6000262259 a nombre de la Fundación Misión de la Misericordia y a ella podéis dirigir las donaciones en vez de a mí personalmente. c) Ayuda a la hora de enviar los donativos fuera de Empaña. d) Esto facilita el trabajo cuando se solicita ayuda a gente que no nos conoce puesto que siempre quieren saber el nombre del organismo y no de un individuo.

Lo más importante es que esperamos que alrededor de la Fundación surja un movimiento de gente de toda clase y condición que se sienta llamada, como espiritualidad, a consagrarse a colaborar en la misión. Por supuesto que muchísimas personas no podrán venir aquí o al menos de manera repetida, pero es muchísimo lo que podréis hacer por ayudar. Los primeros beneficiados seréis vosotros.

En este sentido es importantísimo recalcar que no sólo necesitamos ayuda económica, sino que la Fundación pretende ser un lugar de encuentro, de oración y sacrificio por la misión. Nos puede ayudar a todos la Fundación a descubrir que la vocación y espiritualidad bautismal es esencialmente misionera. A todos nos puede hacer un inmenso bien comprometernos con la misión, porque aunque nunca vayamos a misiones, nos ayudará a vivir con verdadera conciencia misionera nuestra llamada a la santidad.

Finalmente: Mi última palabra es necesariamente de gratitud sin límites al Buen Dios por las maravillas que nos concede contemplar. También de agradecimiento a tantas personas que nos han ayudado inmensamente, con su apoyo, oración, sacrificios, donativos… Gracias a tantas comunidades de clausura que desde su silencio monástico son el latido del corazón de la Iglesia. Gracias a todos que con tanta prontitud han venido en nuestro auxilio en las muchas ocasiones en que el pozo de nuestros recursos económicos se ha secado.

Os aseguro, como siempre, una oración y un recuerdo especialísimo ante el Sagrario de la misión.

Firma

Padre Christopher Hartley

[top]

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>