P. Christopher

Hartley

Mission Mercy


20

Agosto

Cartas desde la SELVA

9. 8 7 6 5 4 3 2 1

 “Señor, danos sacerdotes, santos y sabios como eres Tú, y tu María, ruega por ellos para que sean como Jesús” 

 (canto que se entona en la capilla de la misión) 

Agosto 2021

 Queridos amigos de la misión. 

 Como muchos sabéis, el obispo de esta diócesis de Tombura-Yambio me ha encargó hace un año la construcción de nuestro seminario. 

 Con la ayuda de todos vosotros, nos lanzamos en fe y confianza en Cristo, misionero del Padre y sacerdote eterno, a la construcción de este edificio (complejo de edificios) para la gloria de Dios y el bien de su Iglesia, en un pedazo de selva a las orillas de la ciudad. 

 Lo más urgente era construir una gran nave que sirviera de dormitorio a los seminaristas, unos 170 chicos repartidos entre los cuatro cursos de secundaria. 

 Como veréis por las fotos, ese edificio que estaba presupuestado en 170,000 $ está casi concluido. Ya terminamos los muros y hemos comenzado a fabricar la enorme estructura de hierro para el tejado. 

 Hicimos un primer pago de 69,000$ para comenzar las obras; en las próximas semanas tendremos que hacer un desembolso por la misma cantidad, y una vez concluido el edificio, el pago final. 

 Los seminaristas están ahora mismos en sus casas y en sus parroquias, esperando la llamada del obispo en cuanto el gran dormitorio esté terminado. La obra corre prisa porque el gobierno ya ha reabierto las escuelas y centros educativos después de la alarma del COVID. Cada día que pasa es un día lectivo que los chicos pierden. 

La escasez de sacerdotes es un drama para la vida de la Iglesia ¡necesitamos más sacerdotes! más sacerdotes santos y sabios como recuerda el canto que da título a esta carta. Pastores de alma con celo apostólico y fuego en el alma. Hombres olvidados de sí que puedan repetir con Don Bosco: “dame almas y quítame todo lo demás”.

Si construimos iglesias bellísimas, pero no tenemos sacerdotes que prediquen la Palabra de Dios, celebren los Sacramentos, reúnan la comunidad en la caridad, de poco servirán esos templos de ladrillo. El gran drama de la Iglesia de África – ¡de la Iglesia universal! – es la santidad y la formación de los sacerdotes. Poco se puede decir al pueblo de lo que está bien y está mal y sobre la senda que lleva al cielo, si los sacerdotes no caminan con sabiduría evangélica en santidad de vida.

Las palabras del Santo Cura de Ars son tan ciertas, hablando de la falta de sacerdotes y lo que dice yo lo he visto aquí en estas selvas de África cumplido tristemente, decía él: “Tras Dios ¡el sacerdote lo es todo! Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote, adorarán a las bestias… Cuando se quiere destruir la religión, se comienza por atacar al sacerdote, porque allá donde no hay sacerdote, no hay sacrificio, y donde no hay sacrificio, no hay religión… ¡Oh! ¡Qué cosa es el sacerdote! Si él se percatara de ello, moriría… Dios le obedece: dice dos palabras y Nuestro Señor desciende del cielo… ¡No se comprenderá la dicha que hay en decir Misa más que en el cielo!”.

Ayudadnos cuanto podáis, tenemos un pago grandísimo que hacer próximamente para que las obras no se detengan, de 69,000 USD. ¡Seguro que entre todos lo conseguimos!

Para que cuando en los próximos meses esté terminado el edificio y lo podamos estrenar inmediatamente, ya estamos dando los pasos para comprar las camas, (en este caso, literas).

Después de dar muchas vueltas por diferentes herrerías de Yambio, comparando precios y calidad, al final hemos optado por comprarlas hechas en Uganda y transportarlas en grandes camiones. Veréis en las fotos el modelo que queremos comprar. Inicialmente vamos a comprar cien literas. Cada una cuesta, puesta en el dormitorio de los seminaristas: 250 USD.

También en Uganda vamos a comprar 200 colchones. Cada colchón cuesta: 50 USD, puestos en el seminario, traído de Uganda. Gracias a todos por cuanto nos ayudáis, estoy seguro que en los próximos meses tendremos a los seminaristas viviendo en el seminario.

No nos olvidéis en vuestras oraciones. Nosotros a todos os presentamos a Jesús sacramentado, realmente presente en el sagrario de la misión y os ponemos en brazos de Nuestra Señora Santa María, en el entrecruzar de sus brazos.

A todos en nombre de Cristo misionero, os bendigo.

Padre Christopher