P. Christopher

Hartley

Mission Mercy


26

NOVIEMBRE

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“Todo lo dejé en la arada en tiempo de sementera …”

 + Cartas desde la Selva (05) 

“Todo lo dejé en la arada en tiempo de sementera…” 

Noviembre de 2020 

Queridos amigos de la misión. Os ruego me disculpéis por no haberos escrito antes. Se me estropeo la computadora y no he podido escribiros hasta ahora. 

Me da muchísima alegría poder compartir con vosotros las maravillas que Jesucristo - el misionero del Padre - hace cada día en el corazón de la selva en medio de nuestras pobres gentes. Me da particular gozo compartir con vosotros que por fin hemos terminado en su práctica totalidad la edificación de las dos escuelas de la parroquia. La escuela primaria “Santa Teresa” y la escuela secundaria “San Pedro y San Pablo”. 

 Han quedado preciosas ambas escuelas. Os adjuntaré fotos para que veáis el antes y el después. Siento tanta gratitud hacia todos vosotros: vuestras oraciones, vuestros donativos, vuestras palabras de aliento, tantas iniciativas que, aunadas y transformadas por la gracia del Buen Dios, han hecho posible este milagro. 

 Nos han felicitado las autoridades de la Iglesia, el gobierno local y hasta de la oficina del gobernador. Incluso se da la curiosa circunstancia de que al correrse la voz por la región de lo preciosas que están las escuelas de Naandi, hay gente que, al pasar por el frente, entra hacia la parroquia para sacar fotos de las escuelas. 

 Podemos decir que el proyecto SUKURU está terminado para la gloria de Dios. A todos os podemos decir ¡misión cumplida! 

Sin embargo, la misión de la Iglesia continua y la terminación de una obra es el comienzo de la siguiente. Ya cuando llegué aquí por primera vez, me informaron que uno de los extremos de esta parroquia había sido constituida por el obispo en cuasi-parroquia. Esta comunidad se llama DJABIO.

El proyecto consiste en construir una escuela de ocho clases, el templo parroquial y una pequeña casa curial para que pueda residir un sacerdote.

En la actualidad tenemos en Djabio una escuela parroquial de unos 350 niños y niñas repartidos entre los ocho cursos. Cada clase es una chocita de paja con unos troncos en el suelo para que los niños se sienten a modo de pupitres (lo veréis en las fotos). También existe una iglesita que quisiéramos convertir en una verdadera iglesia parroquial, donde toda la comunidad pueda reunirse en nombre de Nuestro Señor Jesucristo para dar gloria a Dios, celebrar la fe, recibir gracia para crecer en santidad.

Si quieres ayudarnos a edificar este proyecto eclesial te ruego mires la información que adjunto con esta carta. Hemos hecho un pacto con la comunidad; si ellos fabrican los ladrillos, nosotros les ayudaremos con el resto de los gastos de la construcción. Mi bendito problema es que en este año y medio que llevo en esta misión, las gentes de Djabio han amasado a mano y cocido más de 110,000 ladrillos.

Muchas veces, nosotros nos creemos que sabemos lo que necesitan los pobres; nos creemos que somos nosotros los que debemos decidir lo que ellos necesitan… y no es así. Ellos son los protagonistas de su propia historia de salvación, Dios vive en ellos, en medio de ellos. Son ellos los que nos descubren lo que de verdad necesitan. Son gente de fe, con el corazón abandonado y confiado en Dios. En todas y cada una de las comunidades que hemos visitado, sin excepción, en todas nos han pedido lo mismo: una iglesia. Y junto a ella una escuela que pueda ayudar a que los niños maravillosos que pueblan a rebosar estas selvas puedan tener una vida mejor.

El proyecto de estas dos primeras escuelas ha salido adelante con muchos donativos, algunos grandes, otros pequeñitos, pero todos repletos de amor a rebosar. No pienses que tu contribución a penas sirva porque el proyecto es muy grande y lo que tú puedes dar a ti te parezca poco o insignificante. Solo la tacañería es insignificante solo la tacañería nos hace pequeños como Zaqueo. Es el amor y la generosidad lo que edifica la Iglesia, no los ceros de un cheque.

A lo largo de este tiempo en todas mis predicaciones, a la vez que íbamos construyendo escuelas e iglesias, a todas las comunidades les repetía lo mismo: la iglesia no la construye ni el cemento ni los ladrillos, la construye el anuncio del Evangelio, la celebración de los Sacramentos, las obras de caridad y amor. Para que el signo acompañara mi predicación, en más de una ocasión, en medio de la predicación, salí de la choza-capilla, busque por el suelo dos ladrillos, y con ellosen las manos, les dije: “Miren, es posible que el albañil ponga estos dos ladrillos juntos en la pared, pero, aunque pasen cien años juntos, jamás esos dos ladrillos se amarán como hermanos. Somos nosotros, quienes unidos unos a otros - no por el cemento sino por el amor - edificamos la Iglesia de Jesucristo, de la cual este edificio es una metáfora y lugar de encuentro y alabanza”.

Hay una canción muy bonita, muy sencilla que cantaban mis feligreses de San José de Los Llanos que jamás he olvidado y que dice todo esto maravillosamente bien: “Tu eres la Iglesia, yo soy la Iglesia, somos la Iglesia del Señor, hermano ven ayúdame, a edificar la Iglesia del Señor…”. Para eso hemos sido enviados los misioneros al mundo entero, hasta los últimos confines del mundo entero… A edificar la Iglesia del Señor.

En otra carta os contaré más cosas de la vida de la misión.

¿Queréis ayudarnos con lo que podáis? !¡Contamos con vosotros! Y contamos con que vosotros nos ayudáis a llamar a la puerta de otros corazones y de otros bolsillos.

Nos faltan unos 10,000€ para terminar de pagar la obra de este colegio.

Sobre todo, no nos olvidéis en vuestras oraciones. Nosotros a todos os presentamos ante el Señor realmente presente en el sagrario de la misión y os ponemos a todos junto a Nuestra Señora Santa María, en el entrecruzar de sus brazos, junto a su Inmaculado Corazón.

Os bendice de todo corazón.Ante el Sagrario de la misión oramos cada día por todos vosotros.

Niños que esperaban que se terminaran las obras de la escuela “Santa Teresa”

Los últimos retoques…


A todos los poblados que quieren su iglesia les he hecho la misma promesa. Si la gente fabrica los ladrillos, les prometo construirles el edificio. ¡Ya hay comunidades que han fabricado más de 40,000 ladrillos!


Nuevo colegio, nuevas clases, nuevos uniformes ¡una vida nueva para los estudiantes!

¡Un colegio precioso en medio de la selva gracias a vosotros!