P. Christopher

Hartley

Mission Mercy


Adviento-Navidad 2020

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“Algún perfume de rosas…”

Queridos amigos de la misión.

Dice el poeta que: “Quien da a sus amigos rosas de consejos sanos y palabras bondadosas, le queda siempre en las manos algún perfume de rosas…”


Perfume de rosas es lo que va quedando en los surcos y carriles de lodo de esta espesa misión por la Bondad del Buen Dios y la brega y la tarea de todos juntos bogando y remando al compás, en la barquichuela de la evangelización.


Esta nueva carta que viene pisándole los talones a la anterior, únicamente quiere compartir -como es de justicia y de gente bien nacida - las cosas del día a día de esta bendita misión, que ciertamente vive tiempos de sementera, gracias a la ayuda de todos vosotros. Aquí van algunas noticias, sin un orden particular.


El pequeño Moisés: Este niño es monaguillo mío, un amor de persona y cursa el último año de primaria en nuestra escuela parroquial. Un día iba él camino de la escuela y nos cruzamos. Nome había dado cuenta hasta ese momento que tenía la pierna derecha anormalmente hinchada.De hecho, me sentí mal conmigo mismo porque me dijo que llevaba varios meses así y yo no me había dado cuenta. Si bien es verdad que la tolerancia de estas gentes al sufrimiento es verdaderamente increíble, sufren y sufren y sufren y… nunca dicen nada.


Como sabéis muchos de vosotros, enseguida mandé un mensaje y muchos os pusisteis en contacto conmigo, dándome consejos y sugerencias. Providencialmente, teníamos en la misión un antibiótico que podría ser un buen remedio inicial e inmediatamente comenzamos el tratamiento.La mejoría comenzó enseguida y a los pocos días, aprovechando que tenía que ir yo a la ciudad, me lleve a mi pequeño monaguillo con un seminarista, al hospital de las hermanas combonianas, allí le realizaron los análisis correspondientes y dieron los necesarios antibióticos.

Aquí le tenéis, sano y salvo. Además de la alegría de haber ayudado a restaurar la salud de un niño, lo que más os agradezco es vuestra prontitud, vuestro deseo de ayudar, la sensación maravillosa de que somos Iglesia y que “todos los miembros del cuerpo de Cristo se preocupan unos de otros”. Así de maravillosa es la vida de la Iglesia Madre.

Catequesis de niños: siempre he dicho que la misión, toda misión, la construye mucha gente, no solo el misionero. Uno de los trabajos más bonitos de los misioneros de este año, ha sido poner en marcha un verdadero programa de catequesis. Son literalmente cientos, los niños y niñas que han hecho la primera comunión. Ciento treinta y cinco muchachos recibieron a Jesucristo Pan deVida en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, fue una Misa maravillosa, con tanta gente que tuvimos que celebrarla al aire libre, debajo de unos árboles gigantes, con muchísimos niños también para bautizar.

Ahora se está preparando otro grupo de más de ciento treinta niños, que, si consiguen aprenderse el catecismo de memoria, harán la primera comunión en la Misa del día de Navidad, por la mañana. A todos les regalamos un rosario ese día y ellos, además de saber rezarlo, se lo ponen al cuello con todo orgullo para decir a los cuatro vientos que han hecho la primera comunión.

Visitas a las comunidades: Como bien sabéis y habéis visto por las fotos, las dos parroquias que pastoreo, tienen muchas capillas y centros parroquiales. Tratamos de visitarlas todas, al menos una vez al mes. Es maravilloso el encuentro con esas gentes. Te reciben con tanta alegría, como quien de verdad viene a ellos en nombre del Señor.

Admirable en verdad la labor de los catequistas, que, con humildad y sencillez, con tenacidad y perseverancia, reúnen a las gentes que viven esparcidas más adentro en la espesura de estas selvas impenetrables. Todos los domingos celebran la Palabra de Dios, cantan y rezan incansablemente y en ellos pasan gran parte de esa jornada que en verdad es para ellos: “el día del Señor”.

Cuando llego, los catequistas tienen preparadas a las gentes, mayores y pequeños, para el sacramento de la Confesión, la fila está preparada y han colocado dos sillas debajo de un árbol o cualquier otra sombra y la Santa Misa no empieza hasta que no termina la última Confesión. Y no es raro que al llegar me diga el catequista que tiene un buen grupo de niños preparados para laPrimera Comunión y muchos bebés para bautizar. Ya he aprendido la lección y por si acaso siempre voy preparado como santos óleos, el cirio pascual, el Ritual de Bautismo…

Verdaderamente que disfruto enormemente esta parte de la vida misionera, que es sin duda, la más importante y a la que va orientada el resto de tareas. Nunca deja de asombrarme la fe sencilla de la gente. Su bondad y paciencia, su generosidad y aguante ante las mil y una adversidades que continuamente acosan sus vidas… Junto a ellos, uno se siente tan poquita cosa…

“Dichosos los limpios de corazón… dejad que los niños vengan a mi… de ellos es el Reino…”

Rebeldes y guerrilleros: Seguro que no soy el único misionero que a veces no sabe cuánto de lo que de verdad pasa en la misión debe contar. !!¡¡Si contáramos todo lo que de verdad sabemos, no vendría nadie a visitarnos!!

Hace solo tres semanas, al salir de la iglesia de la adoración al Santísimo vino uno de los miembros del consejo parroquial, alarmado, a decirme que me cuidara mucho porque habían visto rebeldes armados en la zona. Mandé cerrar la iglesia y la casa curial pero pasadas las nueve de la noche empezaron a disparar. Gracias a Dios a nosotros no nos pasó nada. A media mañana del día siguiente, fui a la policía y vi que habían arrestado a algunos de los rebeldes, muchachos jóvenes, pobres y desarrapados. Me dieron permiso para entrar en la pequeña celda y hablé un rato largo con ellos. Al final oramos juntos y pedimos la misericordia de Dios.

Al salir de esa celducha infame me susurró uno de los guardias: “Si no hubiese venido usted, después de interrogarlos y torturarlos, los hubiesen ejecutado en la selva…”

Sin duda que Sudán del Sur es un país frágil, edificado sobre un polvorín de la dinamita de las fracciones tribales, la codicia y la corrupción de politiquillos semianalfabetos; injusticias y abusos de todo tipo. La vida de estas gentes es frágil, expuesta a mil vaivenes inesperados.Donde la vida no vale nada y donde solo la Iglesia es refugio para sus múltiples temores, consuelo de todas sus lágrimas y aurora de un nuevo amanecer en la esperanza de una vida mejor.

Los misioneros (voluntarios): Sin duda que esta nueva misión de Sudán del Sur sólo ha sido posible gracias a la ayuda de los magníficos misioneros que han venido en este tiempo a ayudar.Todos han aportado tanto que sería imposible enumerarlo. No menciono los nombres de nadie porque siempre se me olvidará alguno. Desde aquí y por esta carta, doy las gracias con todo mi corazón a todos los que salieron de sus comodidades, ahorraron para su billete y se lanzaron a la aventura.

Ninguno de ellos es consciente de cuánto ha aportado; su esfuerzo, su generosidad, su alegría, ha sido como un ladrillo que se amalgama con el cemento de la generosidad sobre tantos otros ladrillos. El esfuerzo y la tarea de uno puede parecer una pequeña cosa de nada, pero unido a tantas otras piedras vivas, ha ido edificando la Iglesia viva de Jesús.

Desde estas selvas que sé todos lleváis desde ahora en lo hondo de vuestros corazones, rindo homenaje y en nombre de tanta gente pobre de esas tierras de misión, doy las gracias por todos los hombres y mujeres que de tantos países y experiencias de vida diferentes han venido a esta misión de Sudan de Sur… desde República Dominicana, Malasia, España, Francia… Gracias por compartir la belleza de vuestra fe, el don de vuestra oración callada, el amor de vuestras manos y el sonido de vuestra canción…

Gracias porque no os asustaron los mosquitos ni los baches, las avionetas y las mosquiteras, el agua fría y los murciélagos, las lluvias torrenciales y los lodazales interminables. Madrugasteis a laudes cuando la selva aún dormía, lavasteis platos, enseñasteis catecismo, visitasteis enfermos, besasteis y abrazasteis a enfermos y ancianos a niños y moribundos… Gracias porque repartisteis amor a raudales. Manos de amor, con ternura en la mirada, lavasteis ropa a mano, la escoba y la fregona, y el cansancio interminable.

Disteis lo mejor de vosotros mismos, donde las vacaciones no son descanso sino cansancio y fatiga de amor compartido, con los hermanos. Quizá no lo sepáis nunca, pero estas gentes os llevarán siempre en sus adentros, con vuestros nombres esculpidos en el hondón de su corazón.

Así comienza esta carta, a vosotros os dedico esta oración:

“Y el que da a sus hermanosRosas de consuelos sanosY palabras bondadosas…Le queda siempre en las manos,Algún perfume de rosas…”

¡Cuánto perfume de rosas se respira por estos senderos, en la espesura de estas junglas, entrechozas y valladares, al paso de vuestros pasos… Porque fuiste vosotros los que distes tantasrosas, de tantos consuelos sanos a los que nunca han tenido nada… Perfume de rosas, ¡perfumede espinas! en vuestras benditas manos.

Gracias por no abandonarnos ni olvidarnos. Ellos no os olvidarán jamás, yo jamás os olvidaré.En estas selvas impenetrables habéis adentrado el amor de Jesucristo y la gracia del Evangelio.

Formación de sacerdotes y seminaristas de la Diócesis de Yambio en España: Quizá de las cosas más bonitas que han pasado en este año, es el envío de tres seminaristas y un sacerdote dela diócesis de Tambura- Yambio en la que trabajo en la actualidad, a España para continuar su formación sacerdotal.

Dos seminaristas cursan en la actualidad sus estudios de teología en la Diócesis de Córdoba; un seminarista y un sacerdote cursan estudios de teología y la licenciatura en historia respectivamente, en la Archidiócesis de Toledo (¡mi diócesis!).

Desde aquí, mi agradecimiento de todo corazón a la Iglesia de España por su apertura misionera a una Iglesia joven y muy pobre de África. Gracias a los dos obispos, a los dos rectores y sus respectivos equipos. Gracias a los embajadores y cónsules que nos lo hicieron todo fácil mientras navegábamos por las mil gestiones hasta que logramos que los cuatro pudiesen viajar a España.Gracias al personal de CARITAS por ayudar a equiparles para el duro invierno… Y gracias a mi hermana Virginia que recogió a los cuatro en Barajas y los llevó a la estación de Atocha, para que llegaran a sus respectivos destinos.

He visto tantos gestos de amor y de comunión eclesial en todo este proceso… En verdad que me siento tan orgulloso de la Iglesia de España, que sigue teniendo los brazos y el corazón abiertos al mundo entero.

Se acerca una nueva Navidad. Nosotros corremos de vuelta a la misión para celebrarla con aquellas maravillosas gentes. Allí nacerá Jesús, en un pesebre, en una cueva, en un establo… en una choza cualquiera de nuestra misión africana. Con el murmullo de los cantos y el amor de unaMadre… en el entrecruzar de sus brazos, nazarena de ternuras, de cantos y carruajes. Oh, si supiéramos contemplar al que en pajas yace, con la sencillez del pastor y la suavidad de un ángel… ¡Qué pena hacerse mayor! Pero en la misión te acogeremos, sin ruidos ni estridencias ni mascarillas asépticas. Te abrazaremos, Niño eterno, juntos a nuestros pechos gozosos y te adoraremos como el camello, los pajes y la estrella…

Mirra de dolores y regalos de la tierra, que solo a los pobres la Buena Nueva llega. BenditaNavidad donde el que nace se hace regalo, para todos… ¡DE VIDA ETERNA!

Ante el Sagrario y el pesebre de la misión por todos oramos y con Nuestra Señora Reina de laMisiones pedimos que a todos nos acoja bajo su bendito manto.

Os bendigo a todos.

Padre Christopher

Para colaborar con la misión de Naandi en Sudan del Sur, aquí tenéis los datos.Titular: Fundación Misión de la MisericordiaEntidad: BANKINTERNúmero de Cuenta: 0128-0014-73-0100029293Iban: ES0801280014730100029293Código SWIFT o BIC: BKBKESMMXXX