P. Christopher

Hartley

Mission Mercy


5

Marzo

Cartas Anteriores

7 6 5 4 3 2 1

 “He muerto en la cruz por ti, para no vivir sin ti” 

 Cuaresma 2021 

Queridos amigos de a misión.

5 de marzo 2021

 Mientras nos adentramos con toda la Iglesia en este desierto cuaresmal que nos despoja – a veces incluso violentamente – de tanto equipaje superfluo, de nuestros múltiples y secretos apegos, comparto de manera sencilla las maravillas que el Buen Dios va desplegando ante nuestros ojos ciegos para manifestar su gloria, para allanar los senderos de la vida a través de esta peregrinación sin retorno que es este tiempo de gracia. 

 Obras del seminario. Hemos empezado con paso firme las obras de la primera fase. Un salón multiuso que durante un tiempo servirá de dormitorio a nuestros casi ciento setenta seminaristas. Aunque el plan es terminar este edificio en ocho meses, según el contrato; tengo confianza que quizá en poco más de seis meses esté terminado para la gloria de Dios. 

 El obispo está entusiasmado y según me cuenta el Padre Abel, el rector, el obispo siempre que puede va a echar un vistazo a las obras y a pasearse por ellas, animando a ingenieros y obreros. Como sabéis, trabajo en todas las obras con el mismo equipo y a fuerza de coscorrones, correcciones y mandar a tumbar paredes enteras si no están milimétricamente derechas, creo que están haciendo un magnífico trabajo y de gran calidad. 

 Dos iglesias. Recordareis que hace un año empezamos la edificación de dos enormes iglesias. La iglesia de la parroquia de Andari (Santísima Trinidad) y de Baragu (Santa María). Más que contarlo de palabra, aquí tenéis un testimonio gráfico de cómo van las obras. Esperamos que en torno al verano venga el obispo a consagrar estos templos y a celebrar para nosotros la primera Misa solemne. ¡¡Los misioneros del verano van a tener las manos llenas!! 

Es difícil explicaros la emoción de las gentes al ver sus iglesias levantarse ladrillo a ladrillo… Me contaba Nelson, el ingeniero, que hace un par semanas entró en la iglesia en obras, llena de ruido, polvo y obreros, una señora. Venía bien vestida, se notaba que no vivía ahí, sino en la ciudad, entró sin decir nada, miraba y miraba… de repente se echó a llorar y dijo: “esta iglesia es un milagro, nací en una choza aquí cerca, todos los días rezábamos de niños que un día Jesús tuviera una iglesia de verdad… el otro día, alguien vino a decirme que estaban construyendo una iglesia en mi trocito de selva… No me lo creí… y he venido a verlo con mis propios ojos… es un milagro… en verdad que Dios escucha las oraciones de los niños, de los pobres…”

Escuela primaria y secundaria. En días pasados me he reunido con los profesores de ambas escuelas de la parroquia y estamos conformando el profesorado. Sobre todo, andamos mal de profesores en secundaria. En primero de secundaria, todavía me faltan profesores de: francés, informática, árabe, ciencias… ¡¿alguien se anima a venir a ser profesor (la docencia se imparte en inglés), dando al menos un año de su vida para que estos chicos tengan mejor educación?!

Son tantas las obras que vamos completando gracias a todos vosotros que se nos olvida quizá que estas dos escuelas con más de ochocientos alumnos entre las dos, eran dos ruinas horribles, que se caían a pedazos. Si como parece, según los planes del gobierno, vamos a reanudar las clases en abril en dos edificios preciosos, se debe gracias a vuestras oraciones, vuestro entusiasmo y vuestras donaciones.

Misas, sacramentos, vida cristiana que se renueva. Desde que comenzó el mes de enero he diseñado un plan para que en un mes todas las comunidades puedan tener la celebración de la Santa Misa. La gente está entusiasmada y no dan crédito que el sacerdote venga a visitarles con tanta frecuencia.

Al llegar, y mientras mis intrépidos monaguillos preparan el altar para la celebración de la Santa Misa, yo me pongo debajo de la sombra de cualquier árbol a escuchar a todos en confesión. Ya llevamos dos meses y se ha distribuido en estos días el calendario de marzo. Esto incluye las dos parroquias completas.

El otro día, confesando durante casi dos horas (la Misa no empieza hasta que no termina la última confesión) me di cuenta que se estaba confesando toda la gente que se había confesado el mes anterior. No os puedo contar la alegría que sentí al ver que la gente se confesaba con tanta frecuencia, con tanta humildad, con tanta devoción… Y me vino a la memoria que cuando celebré por primera vez en esa comunidad, allá por junio de 2019, pregunté durante la homilía que cuándo habían tenido la última Misa… me dijeron que hacía casi cuatro años… ¡qué grande es el misterio del sacerdocio católico, cuánta falta nos hacen sacerdotes que quieran dar su vida por las misiones!

Hay cosas que todavía – gracias a Dios - no se compran con dinero. ¡Necesitamos sacerdotes misioneros! Si bien es verdad que nunca podré agradecer toda la ayuda económica que nos estáis enviando para los diferentes proyectos y nunca podré agradecer suficientemente la presencia de los voluntarios laicos; la verdad de la verdad es que cuandollego a las comunidades acompañado por voluntarios y monaguillos y catequistas, el único que puede confesar a las multitudes es el sacerdote… bautizar, celebrar tantas Misas… definitivamente lo que más necesitamos aquí son más sacerdotes. Hombres consagrados a Dios que vengan a dar la vida sin billete de vuelta. Os ruego de rodillas que pidáis “al dueño de la mies que envíe más obreros a su mies”.

El obispo cada vez me confía más tareas, como el seminario, por ejemplo, pero yo no llego a todo lo que podría llegar, si tuviese la ayuda de otro u otros sacerdotes. Os pido con toda mi alma que os pongáis en oración ante el Santísimo y pidáis con gemidos y llantos, que el Buen Dios mande más misioneros sacerdotes a su mies.

Todavía son tantos los que mueren sin sacramentos por estas selvas, que suspiran por la venida de un sacerdote y mueren sin la Santa Unción, sin el Viático, sin la absolución sacramental… llego hasta donde puedo, de choza en choza por los senderos de estas selvas, pero se quedan tantos sin atender…

Os ruego que nos ayudéis cuanto podáis. Tenemos tantas obras y proyectos que sacar adelante. Seguro que con la ayuda de todos podemos hacer cosas maravillosas para hacer presente el Reino de Dios en el corazón de los hombres. Os ruego que hagáis lo posible para que esta carta llegue a las manos de muchas más personas que nosotros no conocemos.

La ÚNICA razón por la que hacemos todo esto, la ÚNICA razón por la que yo sacerdote misionero estoy aquí y todos los que colaboran conmigo, es para que estas pobres gentes: “se salven y lleguen al pleno conocimiento de la VERDAD” (ITim 2:4), para que “sean santos como vuestro Padre celestial es santo” (Mt 5:48).

Se acercan días verdaderamente importantes para la vida de la Iglesia. Tiempo de gracia en el que se llevará a cabo esa verdadera alquimia de amor, que es la amalgama misteriosa entre la obra del Espíritu Santo y la acción de la gracia acogida con nuestra libre colaboración. Abrámonos todos a la acción de Dios. La conversión y la santificación de cada uno, es el combustible que hace posible, que impulsa la obra misionera de la Iglesia. Misión no es sobre todo lo que la Iglesia hace… Misión es lo que la iglesia ES. O la Iglesia se lanza de manera renovada a la misión o la Iglesia va a desaparecer.

No nos olvidéis en vuestras oraciones. Nosotros a todos os presentamos ante el Señor realmente presente en el sagrario de la misión y os ponemos a todos junto a Nuestra Señora Santa María, en el entrecruzar de sus brazos, junto a su Inmaculado Corazón.

Os bendice de todo corazón. Ante el Sagrario de la misión oramos cada día por todos vosotros.

Padre Christopher

Las condiciones deplorables escuela que me encontré en la parroquia cuando llegué hace dos años

Gracias a vuestra generosísima ayuda, mirad como ha quedado nuestra Escuela Primaria