P. Christopher

Hartley

Mission Mercy


07

Julio

Cartas Anteriores

8 7 6 5 4 3 2 1

 Padre, queremos tener nuestra iglesia de ladrillo… sin iglesia somos como animales (palabras de un pobre feligrés mío) 

Queridos amigos de a misión.

Julio 2021

 Recuerdo con enorme emoción cuando cantaba el coro de mi parroquia de San José de Los Llanos, en la República Dominicana, un canto muy sencillo que toda la comunidad parroquial entonaba con enorme entusiasmo: “A edificar la Iglesia, a edificar la Iglesia del Señor, hermano ven ayúdame… a edificar la Iglesia del Señor…” 

 Es verdad que han pasado los años, pero los recuerdos más hermosos jamás se olvidan y mucho menos las gentes que dieron carne y vida a esos recuerdos de memoria agradecida. 

 Y, sin embargo, en este aquí y ahora irrepetible de mi vida misionera, en otro trópico, esta vez en el África profunda, de espesura impenetrable, esas palabras vuelven a ser icono y transparencia de una existencia entregada… con piedras vivas y con ladrillos ¡miles de ladrillos! 

 Desde que llegué a estas parroquias que contaban con una sola iglesia de ladrillo en estado ruinoso y vandalizada por las hordas islámicas y sus incontables iglesuchas de hierba y ramas de árboles, lo único que me han pedido las gentes es eso que da título a esta carta: “Barani (padre, en su idioma) queremos una iglesia de ladrillo”; y me vuelven a la memoria del corazón las palabras del Cristo de San Damiano en la Umbría de san Francisco de Asís: “Francisco, reconstruye mi Iglesia que amenaza ruina…” 

 Esta carta en realidad, se podría resumir en la palabra “gracias” (“tambuahe” en el pa sande local). Gracias a todos vosotros por darle vida a los sueños inmensos de estas gentes. 


o


Nos faltan muchos detalles para rematar la obra, como las ventanas que no acaban de llegar de Kampala, o los bancos de iglesia que no existen y que tenemos que fabricar nosotros por nuestros propios medios.


Como es imposible traer imágenes de tamaño suficientemente grande para una iglesia de estas dimensiones, estamos imprimiendo en España las imágenes en un material resistente para poder colgarlas con un marco fabricado por nosotros con maderas locales.

Las dos iglesias que ya están prácticamente terminadas, son enormes. Y son el centro de la vida de estas gentes. Estos edificios en la sicología sencilla de este pueblo son un juramento, son un testamento de fidelidad de la Iglesia hacia su pueblo. Estos edificios les dicen a ellos que Cristo está aquí, que la Iglesia está aquí, que el obispo y su párroco están aquí, y no se van de su lado, pase lo que pase, vengan los peligros y sin sabores que vengan.

No os puedo explicar con palabras la emoción de las gentes cuando entraron por primera vez a la iglesia y oraron a Dios. Estamos en temporada de lluvia y casi todos los domingos nos llueve encima, así que me pidieron que, aunque faltaran detalles, que por favor celebráramos dentro de la nueva iglesia.

Querían su iglesia, le habían pedido tanto a Dios tener su sacerdote y tener su iglesia, habían luchado tanto y se habían esforzado tanto.

Esta carta es para dar sencillamente gracias a Dios con un corazón humilde y agradecido y es para daros las gracias a todos vosotros. Por todo lo que habéis rezado, por todo el dinero que nos habéis enviado. Gracias por fiaros de nosotros. Espero que estéis felices con lo que veis y que creáis que ha valido la pena todos vuestros sacrificios, todos nuestros sacrificios.

Estas gentes de Andari y de Baragu – recordad que son dos iglesias enormes en las que caben casi 700 personas en cada una y que se llenan a tope – ellos no os podrán dar personalmente las gracias, pero sabed que todos los días oran por vosotros.

Que sean las fotos y no mis torpes palabras, las que os muestren esta maravilla en medio de la selva.

Para rematar estas iglesias, necesitamos vuestra ayuda para terminar la obra. Como veréis en las fotos, no tenemos bancos en las iglesias. Queremos fabricarlos aquí. ¿Queréis ayudarnos? ¡Contamos con vosotros! Cada banco cuesta 190 EUROS y necesitamos 60 bancos para las dos iglesias.

No nos olvidéis en vuestras oraciones. Nosotros a todos os presentamos a Jesús sacramentado, realmente presente en el sagrario de la misión y os ponemos en brazos de Nuestra Señora Santa María, en el entrecruzar de sus brazos.

A todos en nombre de Cristo misionero, os bendigo.

Padre Christopher